Ceinys: S/350.000 en ventas con S/3,000 de pauta
Una inmobiliaria de Ica con buen producto y poca predictibilidad comercial. Con una sola campaña bien armada —segmentación, landing, creatividades de valorización y seguimiento— el proyecto pasó de esperar compradores a llenarse de citas calificadas.
En ventas generadas
Leads calificados
Visitas a sala de ventas
Lotes vendidos
De dónde partimos.
El proyecto tenía interesados, pero llegaban curiosos: pocos calificaban y el equipo de ventas perdía tiempo en contactos que nunca iban a comprar. La inversión publicitaria anterior se medía en alcance, no en ventas.
El método aplicado a este caso.
Leímos al comprador
Separamos los dos públicos reales del proyecto: el que busca su primer lote y el inversor que compra plusvalía. A cada uno, su mensaje.
Creatividades de valorización
Piezas que venden la etapa inicial y el precio de lanzamiento —el argumento que activa la decisión—, no solo metros y precio.
Captura sin fricción
Formulario + WhatsApp con respuesta inmediata, para que ningún lead se enfríe esperando.
Filtro y seguimiento
Calificamos cada lead antes de pasarlo a ventas y sostuvimos el seguimiento hasta la visita. Ventas cerró en sala.
El trabajo que hizo el resultado.




Los números, en contexto
Las cifras sueltas impresionan poco hasta que se ponen en cadena. Dividiendo la inversión entre cada etapa aparece lo que de verdad explica el resultado, y también lo que sorprende a casi todo el mundo: solo 1 de cada 17 leads llegó a pisar el terreno, y aun así la campaña fue muy rentable.
S/375
costó cada lote vendido en inversión publicitaria. Frente al valor de un lote, es la clase de proporción que hace que la discusión deje de ser sobre el precio de la pauta.
| Etapa | Resultado | Costo por unidad |
|---|---|---|
| Inversión en pauta | S/3,000 | — |
| Leads calificados | 350 | S/8.57 por lead |
| Visitas a sala de ventas | 20 | S/150 por visita |
| Lotes vendidos | 8 | S/375 por venta |
Por qué una tasa de visita del 6% no es mala noticia
De 350 leads llegaron 20 a la sala de ventas. Dicho así suena a fracaso, y es la lectura que hace que muchos proyectos apaguen campañas que funcionan. En inmobiliario la visita es un compromiso grande —hay que reservar una mañana y desplazarse—, así que el filtro natural es brutal. Lo que decide la rentabilidad no es cuántos leads llegan a visita, sino qué pasa en la visita: aquí, 8 de 20 terminaron en compra. Esa tasa de cierre del 40% es la que sostiene todo el caso, y es mérito del equipo comercial tanto como de la campaña.
El lead no es el producto. es materia prima. Un proyecto que mide su marketing en leads acaba comprando volumen barato que nadie atiende.
La visita es el filtro real. quien invierte una mañana en ir a ver el terreno ya se ha autoseleccionado.
El cierre es del equipo comercial. la campaña llena la sala; quien firma en la sala es una persona.
Qué hizo que la campaña filtrara bien
El resultado no salió de subir el presupuesto. Salió de cuatro decisiones tomadas antes de gastar el primer sol, y las cuatro se pueden repetir en cualquier proyecto.
- Separar los dos compradoresel que busca su primer lote y el inversor que compra plusvalía no responden al mismo anuncio. Hablarle a los dos a la vez es hablarle a ninguno.
- Vender la etapa, no el metro cuadradoel argumento de valorización —comprar en etapa inicial, antes de que suba— activa una decisión; una ficha técnica no.
- Quitar fricción a la capturaformulario y WhatsApp con respuesta inmediata, porque un lead inmobiliario compara varios proyectos la misma tarde.
- Calificar antes de pasar a ventasel equipo comercial recibió contactos con plazo y forma de pago identificados, no una lista de nombres.
Lo que suelen preguntarnos sobre este caso.
El método sí; la cifra depende del proyecto. Lo que se traslada es la estructura: separar públicos, vender el argumento que activa la decisión, capturar sin fricción y calificar antes de pasar a ventas. Lo que cambia es el precio del lote, la competencia de la zona y la capacidad de cierre del equipo.
Porque la visita exige tiempo y desplazamiento, y ese filtro es normal en inmobiliario. Lo relevante no es el porcentaje que llega, sino qué proporción de los que llegan compra: aquí fueron 8 de 20. Un proyecto con muchas visitas y pocos cierres tiene un problema distinto, y no se arregla con más pauta.
Los leads empiezan a llegar en días, pero la venta de un lote tiene su propio ritmo: visita, decisión familiar, separación. Juzgar una campaña inmobiliaria por las ventas de la primera semana lleva a apagarla justo cuando está llenando el embudo.
Hace falta un registro ordenado, se llame como se llame. Lo que no funciona es que 350 contactos vivan repartidos entre varios teléfonos: sin saber quién habló con quién y en qué quedó, la mitad se enfría por olvido y no por falta de interés.
No todos eran una pérdida. Una parte no calificaba, otra no estaba en su momento y otra quedó en seguimiento para etapas siguientes. En proyectos por fases, el embudo de una campaña alimenta la venta de la siguiente si alguien lo mantiene vivo.
“Con S/3,000 en Meta Ads captamos 350 leads, concretamos 20 visitas y vendimos 8 lotes. La inversión se pagó sola.”
